miércoles, 20 de diciembre de 2017

Somos un puente de palabras que unen...

¡Hola amigos de palabras compartidas! Posiblemente estos días no pueda abrir la ventana que me comunica con vosotros. Este año todos mis pajaritos pasarán las fiestas en el nido y no tendré tiempo de desearos todas las cosas buenas que os merecéis.
Si os pasáis por aquí ¡gracias! en estos años siempre habéis estado conmigo y aprendí a quereros... Poner vuestra mano derecha en el hombro izquierdo y la izquierda en el derecho. Así recibiréis ese abrazo grandote que os envío con todo mi corazón.





Un nuevo año es un nuevo comienzo y mil momentos nuevos que festejar, mi deseo es que llegue lleno de todo aquello que os haga feliz y el viejo se lleve todo aquello que os ponga triste.


Si no hay novedad nos seguiremos leyendo.

domingo, 17 de diciembre de 2017

Más allá del invierno.

A Isabel Allende empecé a leerla en mi juventud y seguí a lo largo de los años. Me gusta que la autora haya ido evolucionando pero a la vez que no pierda la ilusión, la reivindicación de la fortaleza de las mujeres para hacer frente a la adversidad, el amor, la amistad y la esperanza.

El día de mi santo mi hija me regaló este libro, últimamente la vida me dio un empujoncito, tenía tantas cosas que quería y no había podido hacer que me faltaban horas. Estos días fríos de calefacción y sofá fue el momento. Ayer terminé de leerlo y hoy os quiero contar mis impresiones.

Esta vez me han gustado más las historias particulares de los personajes que la trama del presente que los une. Me extrañó al leer en la contraportada que la novela pareciera orientar su argumento hacia el relato policial, para mi fue más de intriga y sirve para que los personajes hagan un viaje interior llevando en el maletero de un coche un cadáver en una gran nevada en Nueva York

Las dos mujeres y un hombre de la historia podrían por si solos hacer una novela. Lucía Maraz, optimista, valiente y atrevida; una profesora chilena que superó un cáncer y vivió en primera persona la caída de Salvador Allende, la dictadura de Pinochet y todas las barbaridades de robos de niños y desaparecidos en crueles circunstancias. Otros huyeron del país pero como dice Isabel Allende en una entrevista: "Nadie quiere ser exiliado, nadie deja todo lo que tiene por gusto, lo hace por necesidad"

Richard Bowmaster, un catedrático sesentón,  judío norteamericano, solitario, su entorno demasiado controlado por temor al sufrimiento. Nada quedaba de aquel joven que bebía caipiriñas y disfrutaba su juventud en el ambiente hedonista de Río de Janeiro. Su matrimonio con Anita fue lo mejor y lo peor de su vida. Ahora se consolaba con la marihuana.

Evelyn Ortega: Es una chica de guatemala, su hermano mayor Gregorio se había unido a una "mara", pandilleros que cometen las atrocidades más grandes, que incluyen violaciones, secuestros, asesinatos, y el liderazgo del narcotráfico. Un día apareció asesinado acusado de traición y empezaron las represalias contra su familia por lo que su abuela decide enviarla a los Estados Unidos de forma ilegal. Ella es la fotografía del terrible calvario que significa cruzar fronteras sin documentos; el sufrimiento, las calamidades y vejaciones que encuentran en el camino buscando la oportunidad de una vida mejor. En el momento que se encuentra con los otros protagonistas cuida a un niño con parálisis cerebral.

Resumiendo: Richard es la soledad cuando los años te caen encima. Lucía esa señora que a los sesenta quiere disfrutar la vida y todavía cree en el amor,  y  Evelyn la inocencia, dulzura y bondad. No me ha defraudado.

lunes, 20 de noviembre de 2017

A tomar café a León.


El vuelo de la alondra no suele alejarse mucho de su nido. Ainss! pero esas pequeñas escapadas suelen ser muy gratificantes...

Nuestra querida España está llena de lugares con encanto, y sobre todo de historia que cada día se pone más en valor. Mi viaje esta vez fue sin planear pero salió perfecto.


Foto:Antonio J. Muñoz

Aparcamos en la plaza de Santo Domingo, corazón de la ciudad. En esta plaza se encuentra el edificio Pallarés, que acoge el Museo. La tarde era soleada y estiramos las piernas observando como desde allí partían calles y avenidas. Pronto aparecieron nuestros consuegros a quienes íbamos a conocer y harían de guías por los lugares más emblemáticos de su ciudad.




Después de las presentaciones y abrazos nos llevaron a la terraza del hotel Conde Luna a tomar un café y ponernos al día; un lugar precioso, la ciudad a nuestros pies desde el décimo piso. Os lo recomiendo aunque tengáis que esperar cola para entrar en el ascensor, merece la pena.


Luego a la plaza de la Catedral, esta vez no había tiempo así que nos teníamos que conformar con ver el impresionante edificio gótico desde fuera. Eso si, primero de día y luego antes de despedirnos de la ciudad con su iluminación nocturna.



Como a la catedral si no pagabas no podías entrar, decidí que no me iba de León sin pedir un milagrito, últimamente mi fe se perdió en algún camino pero cuando visito un lugar nuevo tengo la manía de entrar en alguna iglesia y saludar a Jesús. Así nos fuimos a la Basílica de San Isidoro, fuera empezaba a refrescar y la tienen super cuidada, incluso calefacción. Esta iglesia pasó por épocas de decadencia hoy está en todo su esplendor. Su interior tiene grandes ventanales en la nave central y el retablo es impresionante. La custodia es de plata y al igual que en la Catedral de Lugo guarda la Hostia Consagrada expuesta día y noche. Bajo la custodia y en lugar preferente se halla la urna que conserva los restos de San Isidoro.


Esperemos que el próximo viaje sea con más tiempo para visitar el museo y ver el Cáliz de Dña. Urraca, según algunos historiadores contenía el Santo Grial aunque la Santa Sede parece que eligió el que se encuentra en la Catedral de Valencia. En fin, según leí El Grial, uno de los mayores símbolos de un supuesto poder, la religión y el fanatismo en la era cristiana, levantó tal expectación en San Isidoro de León que los meses siguientes a su descubrimiento el cabildo se vio obligado a reforzar las medidas de seguridad y crear una cámara blindada para exponerlo.
Las instituciones valencianas, con apoyo de la jerarquía eclesiástica, se apresuraron a validar el Cáliz de la Catedral de Valencia como el auténtico Grial y crearon una ruta de peregrinación, parecida al Camino de Santiago, no ha tenido demasiado éxito pero el enigma continúa.

Después de un paseo observando la arquitectura de la ciudad









Sin olvidar la Casa de Botines, una de las tres obras que construyó el arquitecto Antonio Gaudí fuera de Cataluña.

Y cómo no, La plaza Mayor con el edificio del antiguo Ayuntamiento y recogida entre soportales (foto Javier Abad)


La tarde terminaba y no podíamos regresar sin visitar el Barrio Húmedo, famoso por albergar una de las áreas con más mesones, tabernas y bares de tapeo donde degustar la gastronomía leonesa. Nuestros entrañables guías nos comentaron que al igual que en nuestra ciudad, todos los locales tienen la costumbre de servir una tapa gratuita con la consumición que hayas pedido.
Dicho y hecho, enfilamos por sus estrechas calles que nos trasladan a la edad medieval. Los nombres reflejan oficios artesanales que se realizaban y le dieron vida en el pasado: la calle Carnicerías, calle Platerías, calle Azabachería...















Puedo deciros que el regreso fue con buen sabor de boca: la cecina exquisita y la  “sartenuca de la casa”, una pequeña sartén con huevo frito, patatas, pan de León,  picadillo, morcilla, beicon... Uff.!!! Un día es un día ¿no os parece?